Abonado del césped

El abonado del césped (parte I)

Introducción al abonado del césped

De la misma manera que las personas necesitamos minerales y vitaminas para vivir, el césped natural necesita nutrientes para su correcto desarrollo. El correcto abonado del césped se convierte, por tanto, en tarea ineludible para el propietario de un jardín.

Las plantas, sin embargo, no necesitan compuestos complejos como las vitaminas o los aminoácidos, esenciales en la nutrición del ser humano, ya que tienen la capacidad de sintetizar todos los que necesitan. Exigen , eso sí, una docena de elementos químicos, que deben presentarse en una forma que la planta pueda absorber. 

De estos nutrientes para el césped necesarios, el aire y el agua aportan hidrógeno, oxígeno y carbono en cantidades inagotables. Por otra parte, casi todos los suelos encierran abundancia de azufre, calcio, hierro y otros nutrientes esenciales. 

El calcio suele añadirse al suelo, pero su función primordial es reducir la acidez, no actuar como fertilizante en sentido estricto. 

El nitrógeno se halla presente en la atmósfera en cantidades enormes, pero las plantas no pueden utilizarlo directamente de esta manera. Gracias a unas bacterias que transforman el nitrógeno que toman del aire mediante una serie de reacciones llamadas «de fijación de nitrógeno», convirtiéndolo en una formulación asimilable por la planta.

Los tres elementos que deben contener casi todos los fertilizantes son nitrógeno, fósforo y potasio. A veces, puede ser necesario añadir a éstos pequeñas cantidades de algunos otros microelementos, entre ellos boro, cobre y manganeso.

Si queremos un césped natural bien verde, tupido, sano y sin malas hierbas hay que conocer las necesidades nutritivas de nuestro césped y aplicarle un correcto programa de fertilización. Tendremos que saber qué variedad de césped tenemos, las propiedades del suelo (arenoso/arcilloso, ácido/alcalino, etc.) y cuándo y cómo debemos utilizar el abono.

El abonado en su justa medida, al igual que el riego y la siega, es vital para mantener nuestro césped con un aspecto saludable. Pero cuidado: un uso exagerado de abono y/o una incorrecta aplicación puede originar el efecto contrario al que queremos. La dosis es fundamental ( sin nos pasamos podemos quemar nuestra hierba), y también la época del año en la que abonamos y la forma de utilizarlo. Es importante seguir las indicaciones que el fabricante incorpora en el envase, y ser cuidadosos a la hora da extender el abono para que se haga de la forma más uniforme posible por toda la superficie del césped.

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