poda de formación

Cómo realizar una poda de formación

La poda de formación es una técnica de jardinería que consiste en dar forma a una planta, generalmente un árbol o un arbusto, para mejorar su aspecto, su floración o su producción. Esta poda de formación se realiza cuando la planta es joven, con el fin de establecer un tronco fuerte y unas ramas estructurales suficientemente robustas, orientadas hacia el exterior y espaciadas a lo largo del tronco. De esta manera, se forma el esqueleto del árbol adulto, que tendrá una mayor resistencia y menor necesidad de podas correctoras en el futuro. 

La poda de formación no es imprescindible, pero tiene grandes ventajas cuando se desea una planta más provechosa, armoniosa y vistosa. Sin embargo, también implica algunos riesgos, como el estrés para la planta, la posibilidad de enfermedades o la pérdida de tiempo. Por eso, es importante realizarla correctamente, siguiendo unos pasos y unos criterios adecuados.

¿Cuándo se realiza la poda de formación?

poda de formación

El momento más adecuado para realizar la poda de formación depende de la especie de la planta y de la forma que se le quiera dar. En general, se recomienda empezar tan pronto como sea posible, justo después de plantar el nuevo árbol o arbusto. Así se evita que su crecimiento se descontrole y luego sea más difícil de corregir. En muchos casos, la poda de formación comienza incluso antes de la plantación, ya en el vivero, donde los profesionales dan forma a las plantas para agregarles valor. 

En los árboles y arbustos de hoja caduca, la poda de formación se suele realizar principalmente en invierno, cuando la planta está en reposo y sin hojas. Esto facilita la visión de la estructura y evita el sangrado de la savia. A veces, puede ser necesaria una ligera intervención en verano para corregir el crecimiento de primavera.

En cambio, en los árboles y arbustos de hoja perenne, la poda de formación es mejor realizarla a partir de la primavera, cuando las temperaturas son agradables y la planta está activa. Idealmente, se debe aprovechar la parada vegetativa del verano, cuando la planta ha terminado su primera fase de crecimiento.

¿Cuánto se poda?

La regla básica es podar lo mínimo imprescindible, ya que todo corte supone una herida para la planta y una pérdida de energía. En la poda de formación es aplicable el mismo principio. 

Para lograr podar lo menos posible, es necesario conocer el hábito de crecimiento de la planta y cómo responderá después de la intervención. Como esto no siempre se conoce, es necesario fijar un límite. Nunca se debe podar más de un 25% de la copa, es decir, del conjunto de ramas y hojas.

poda de formación

¿Cómo se poda?

La poda de formación debe adecuarse a cada especie y a cada ejemplar, por lo que no hay una única forma de hacerla. Sin embargo, hay algunos pasos y criterios comunes que se pueden seguir:
  1. El primer paso consiste en eliminar las ramas rotas, enfermas, moribundas o muertas. Estas ramas no solo restan vigor a la planta, sino que también pueden ser focos de infección o plagas. Puedes usar herramientas pequeñas y manejables, como unas buenas tijeras podadoras, que te facilitarán el acceso a todas las ramas.
  2. El segundo paso consiste en elegir el tronco principal o guía. Este debe ser el más recto y vigoroso posible, y debe estar situado en el centro de la planta. Se debe eliminar cualquier otra rama que compita con él o que lo supere en altura.
  3. El tercer paso consiste en elegir las ramas estructurales o secundarias. Estas deben ser las más fuertes y sanas posibles, y deben estar orientadas hacia el exterior en todas direcciones. Se debe evitar que salgan del mismo punto del tronco o que se crucen entre sí. También se debe evitar que tengan un ángulo muy cerrado con el tronco (menor de 45º), ya que esto debilita su unión y favorece la aparición de grietas o hongos. Lo ideal es que tengan un ángulo de entre 45º y 60º con el tronco.
  4. El cuarto paso consiste en eliminar el resto de ramas que no cumplan con los criterios anteriores. Estas ramas pueden ser las que estén demasiado juntas, las que crezcan hacia el interior, las que sean demasiado débiles o las que tengan defectos. También se pueden eliminar las ramas que estorben el paso o la visión, o las que desequilibren la forma de la planta. Para ello, deberás usar herramientas robustas y que te faciliten la poda de ramas de mayor porte, como una podadora manual o eléctrica, dependiendo del presupuesto que quieras dedicar en la tarea y al esfuerzo que quieras (o puedas) emplear.
  5. El quinto paso consiste en realizar los cortes correctamente. Los cortes deben ser limpios, sin desgarros ni astillas, y deben hacerse lo más cerca posible del tronco o de la rama principal, pero sin dañar el cuello o el collar, que son las zonas donde se produce la cicatrización. No se deben dejar muñones ni ramas cortadas a medias, ya que esto dificulta la curación y favorece la entrada de patógenos. Puedes leer el artículo que dedicamos a los cuidados que se deben aplicar tras la poda a árboles y arbustos aquí.

En conclusión, la poda de formación es una técnica de jardinería que tiene como objetivo dar forma a una planta para mejorar su aspecto y su rendimiento. Se realiza cuando la planta es joven, y se basa en elegir un tronco principal y unas ramas estructurales adecuadas, eliminando el resto de ramas innecesarias. Es importante realizar la poda de formación correctamente, siguiendo unos pasos y unos criterios adecuados, y respetando el hábito de crecimiento y las necesidades de cada especie. 

Si quieres conocer otros tipos de poda necesarios para tu jardín, puedes consultarlos todos en este artículo que puedes leer aquí.