podar palmeras

Cómo podar palmeras y cuidados que requieren

Las palmeras son plantas que pertenecen a la familia Arecaceae o Palmae, y se caracterizan por tener un tronco sin ramas y unas hojas con forma de abanico o de pluma. Pueden darle un toque tropical y exótico a tu jardín, sin embargo, no todas las palmeras son iguales ni se adaptan a las mismas condiciones climáticas y de suelo. Por eso, es importante elegir bien el tipo de palmera que quieres plantar y conocer sus cuidados básicos, las enfermedades que pueden sufrir y la forma de podarlas correctamente. También es importante elegir bien el tipo de palmera que queremos plantar, teniendo en cuenta el espacio disponible, el clima de nuestra zona y el efecto ornamental que buscamos.

  • Palmera canaria (Phoenix canariensis): Es una de las palmeras más populares y resistentes, originaria de las Islas Canarias. Tiene un tronco grueso y alto, que puede superar los 20 metros, y unas hojas pinnadas de color verde oscuro. Es una palmera que tolera el frío hasta unos -10ºC, pero necesita sol y riegos regulares. Produce unos frutos comestibles llamados dátiles.
  • Palmera washingtonia (Washingtonia robusta): Es una palmera originaria de México y California, que se distingue por su tronco delgado y alto, que puede llegar a los 30 metros, y sus hojas en forma de abanico con los bordes dentados. Es una palmera de crecimiento rápido que resiste el frío hasta unos -8ºC, pero necesita sol y suelo bien drenado. No produce frutos.
cómo podar palmeras
  • Palmera datilera (Phoenix dactylifera): Es una palmera originaria de Oriente Medio y África, que se cultiva por sus frutos comestibles, los dátiles. Tiene un tronco robusto y espinoso, que puede alcanzar los 15 metros, y unas hojas pinnadas de color verde grisáceo. Es una palmera que resiste el frío hasta unos -5ºC, pero necesita sol y riegos abundantes. Es una especie dioica, es decir, que hay ejemplares masculinos y femeninos, y solo estos últimos producen frutos.
  • Palmera kentia (Howea forsteriana): Es una palmera originaria de Australia, que se suele utilizar como planta de interior por su elegancia y su tolerancia a la sombra. Tiene un tronco delgado y anillado, que puede medir hasta 10 metros, y unas hojas pinnadas de color verde brillante. Es una palmera que resiste el frío hasta unos 0ºC, pero necesita humedad ambiental y riegos moderados. No produce frutos.
  • Palmera areca (Dypsis lutescens): Es una palmera originaria de Madagascar, que se caracteriza por tener varios tallos delgados que salen desde la base, formando un grupo compacto. Cada tallo puede medir hasta 6 metros, y tiene unas hojas pinnadas de color verde amarillento. Es una palmera que resiste el frío hasta unos -2ºC, pero necesita sol o semisombra y riegos frecuentes. Produce unos frutos redondos de color amarillo o naranja.

Cuidados básicos y poda de las palmeras

Las palmeras son plantas que requieren pocos cuidados, pero hay que tener en cuenta algunos aspectos para mantenerlas sanas y bonitas:

  • Suelo: Las palmeras prefieren un suelo fértil, ligero y bien drenado, con un pH neutro o ligeramente ácido. Se puede mejorar la calidad del suelo añadiendo materia orgánica como compost o estiércol.
  • Riego: El riego debe ser regular pero sin encharcar el suelo, ya que las palmeras son sensibles al exceso de humedad. La frecuencia del riego dependerá del clima, la época del año y el tipo de palmera, pero se puede comprobar la humedad del suelo introduciendo un dedo o un palillo. En general, se recomienda regar una o dos veces por semana en verano, y cada 15 o 20 días en invierno.
  • Abono: Las palmeras necesitan un aporte de nutrientes para crecer y desarrollarse bien, sobre todo en primavera y verano. Se puede utilizar un abono específico para palmeras, que contenga nitrógeno, fósforo, potasio y otros elementos como magnesio, hierro o manganeso. Se debe seguir las instrucciones del fabricante y aplicar el abono cada 15 o 30 días durante la época de crecimiento.
  • Poda: La poda de las palmeras no es imprescindible, pero se puede realizar para eliminar las hojas secas o dañadas, mejorar la estética y la salud de la planta, y evitar riesgos de incendio o accidentes. La poda se debe hacer con cuidado y con las herramientas adecuadas, como tijeras o podadoras. Se debe cortar la hoja lo más cerca posible del tronco, sin dejar muñones ni heridas. La época más recomendable para podar es el invierno, cuando la actividad de la planta es menor y se evita el ataque de plagas.

Enfermedades de las palmeras

Las palmeras pueden sufrir algunas enfermedades causadas por hongos, bacterias o virus, que pueden afectar a su aspecto y a su vitalidad. Algunas de las enfermedades más comunes son:

  • Amarilleo letal: Es una enfermedad vírica que afecta a las palmeras tropicales, como el cocotero. Se transmite por un insecto vector que chupa la savia de las hojas. Los síntomas son el amarilleo y la caída de las hojas, el marchitamiento de las flores y los frutos, y la muerte de la planta. No tiene cura, solo se puede prevenir con medidas fitosanitarias y plantando variedades resistentes.
  • Antracnosis: Es una enfermedad fúngica que afecta a muchas especies de plantas, sobre todo a las jóvenes. Se produce por el exceso de humedad y se manifiesta por la aparición de manchas marrones o negras en las hojas, que pueden caerse o deformarse. Se puede tratar con fungicidas a base de cobre o mancozeb, y se debe evitar mojar las hojas al regar.
  • Fusariosis: Es una enfermedad fúngica que afecta a las palmeras como la canaria o la datilera. Se produce por el contagio a través de heridas en el tronco o las hojas, y se caracteriza por el amarilleo y el secado de las hojas basales, que luego se extiende al resto de la planta. No tiene cura, solo se puede prevenir con medidas higiénicas y desinfectando las herramientas de poda.
podar palmeras
  • Podredumbre rosa: Es una enfermedad fúngica que afecta a muchas especies de palmeras. Se produce por el ataque del hongo Gliocladium vermoeseni, que entra por heridas en el tronco o las hojas. Los síntomas son la aparición de una masa rosada o roja en el tronco o en la base de las hojas, que luego se vuelve grisácea y produce un olor desagradable. La planta se debilita y puede morir. Se puede tratar con fungicidas sistémicos como el benomilo o el tiabendazol.
En conclusión, las palmeras son unas plantas muy atractivas y exóticas que pueden embellecer nuestro jardín con su porte y su follaje. Sin embargo, requieren unos cuidados básicos para mantenerse sanas y vigorosas, como un suelo adecuado, un riego regular pero sin excesos, un abono equilibrado y una poda ocasional. Además, hay que estar atentos a posibles enfermedades que puedan afectarlas y tratarlas lo antes posible.